martes, 14 de marzo de 2017

VIDA IMPERSONAL DE JOSEPH BENNER.- "EL JARDÍN DEL EDÉN" CAP.9


Ya sea que hayas o no logrado tener una clara visión de lo que hasta aquí se ha dicho, no lo descartes como algo imposible de comprender. En cada línea está oculto un significado, cuya posesión te recompensará con creces el esfuerzo que necesariamente tengas que hacer para estudiarlo hasta comprenderlo.
 Este Mensaje tiene por objeto despertarte a la comprensión clara de lo que Tú eres; excitarte a la realización de tu verdadero Ser. Tiene por objeto, también, hacerte consciente una vez más de Mí Ser Divino, pero de tal manera consciente de este hecho que nunca más seas engañado por ese otro “yo” (o ser inferior) que has imaginado que eres tú, y el que por tanto tiempo te ha tentado alimentándote con los insatisfacientes placeres de los sentidos, con sus disipaciones mentales y deleites emocionales.



 Mas antes de que eso pueda suceder, te será necesario conocer perfectamente a ese otro supuesto “yo”; a ese “yo” que Tú creaste, al figurártelo mentalmente real y separado de Mí, por lo cual lo has conservado vivo y le has dado el poder, por ese medio, de seducirte y engañarte; sí, a ese “yo” que al figurártelo real le diste el poder para autoerigirse; a ese “yo” con su jactancia de sí mismo, sus ambiciones y soñado poder; con su amor a la vida y posesiones materiales, así como con su deseo constante de ser considerado como sabio o como bueno; pero el cual “yo” no es sino tu personalidad humana, la que nació sólo para morir, ya que no es sino una entidad separada, y, como tal, no tiene más permanencia o realidad que la hoja, la nieve y la nube.
 Sí, serás puesto cara a cara con ese insignificante “yo” personal y verás, con videncia perfecta, todo su sórdido egoísmo y vanidades humanas; y entonces –si es que quieres acudir a Mi y demandar con sencilla fe y confianza- sabrás que Soy Yo, la parte Infinita e Impersonal de Ti, la que mora siempre en tu interno, quien así te muestra todas estas ilusiones de la personalidad, que es lo que por tantas edades te ha separado de Mí, en conciencia; es decir, de Tu propio glorioso Ser Divino.
 Esta realización seguramente vendrá cuando puedas ya reconocer que este Mensaje procede de Mí y, sobre todo, cuando te determines a que tal realización se verifique. Para Ti, a quien Yo he inspirado a tomar tal determinación, haré a su tiempo que toda ilusión desaparezca, y, entonces, tú en verdad Me conocerás.


 El ejercicio que hace tu mente al esforzarse en penetrar el tema abstracto de estas líneas no te perjudicará. Por el contrario, es lo que ella necesita. Porque sólo hasta que puedas comprender Mi Propósito, cuando te sea presentado en ideas como las aquí expresadas, llegadas a ti por la vía externa, hasta entonces podrás percibir e interpretar correctamente Mi Idea cuando Yo te la inspire de lo interno: De este modo es como Yo ESTOY preparando a tu mente, a fin de que en el USO de ella recibas, no mayor conocimiento terrenal, sino Mi Divino Conocimiento, y después de ello poder darlo ampliamente a aquellos a quienes Yo lleve a ti con tal propósito.

 Por medio de un hondo y sincero ruego dirigido a Mí, Tu Propio y Verdadero Ser, tuPadre-en-los- Cielos, puede venirte esa realización; lee atentamente lo que sigue:
 En el curso de nuestro estudio respecto al proceso de desarrollo de Mi Idea, hemos llegado hasta donde el YO SOY de ti, manifestándose en el Cuerpo Inmortal de tu Alma, o sea, en la Imagen Mental creada por Mi Pensamiento, está ya listo para tomar una forma substancial, una forma adecuada para la expresión Terrenal de Mis Atributos.
 Esta transformación de la forma, de su estado mental al mortal, tuvo lugar de la misma manera en que se efectúa todo pensar, por medio del proceso de toda creación, y está literalmente descrita en la Biblia, donde dice que Yo "formé al hombre de polvo o barro del suelo y alenté en su nariz el soplo de vida; y el hombre hízose un alma viviente".
 ¿Te habré de explicar más?. . . Sí, atiende y sabe que el poder vivificante contenido en Mi Idea (tu Alma) procedió a atraer hacia sí los diversos elementos de la substancia de la vida (polvo), y, en el debido curso del tiempo, fue moldeando, átomo por átomo y célula por célula, hasta darles forma adaptándolos a la substancial realidad del patrón o molde que es lo que verdaderamente es la Imagen Mental que constituye tu Cuerpo-Alma, formando de esa manera una cubierta Terrenal interior, por decirlo así, hasta que finalmente, y siguiendo este proceso, tu forma mortal se hizo realmente manifiesta al sentido psíquico, aunque no todavía a lo que se nombra sentido físico. Así las cosas y estando ya entonces todo preparado para tal cíclico momento, Tú, Mi Atributo, soplaste dentro de su nariz y a través de ella (desde lo interno) el hálito de vida, y entonces fue cuando por primera vez apareciste Tú en la Tierra como un ser humano, es decir, un Alma viviente (Mi Idea, ya en tal momento capaz de expresarse conscientemente a través de un medio o instrumento terrenal adecuado), conteniendo dentro de sí esa Alma viviente que eres Tú Mismo, todos Mis Atributos, todos Mis Poderes y todas Mis Posibilidades.
 Así quedaron entonces manifestados todos los múltiples y diversos medios o instrumentos, necesarios para la expresión Terrena de Mi Idea; y Tú, por ser uno de Mis Atributos, tuviste, naturalmente, dominio sobre todos esos medios, o, lo que es lo mismo, tuviste el poder de utilizar a cualquiera de ellos o a todos, si era necesario, para la completa y total expresión de Tus poderes y posibilidades, es decir, las de Mi Atributo.


 De la manera antes dicha, y sólo por las razones expuestas, Tú y Tus Hermanos y Hermanas vinisteis a la expresión humana. Pero no obstante que ya teníais la forma humana, Tu expresión era tan enteramente Impersonal, que aunque ya tenías conciencia propia como entidad personal, todavía recurrías completamente a Mí en lo interno, en demanda de inspiración y guía.
 Esta fue la primera condición dentro de la cual despertaste cuando entraste a la expresión Terrenal, y es lo que se ha llamado estado Edénico o de vida en el Jardín del Edén.
 Este estado Edénico representa la fase Celestial de la Conciencia Impersonal, o sea, aquel estado en el cual Tú eras todavía conscientemente Uno conMigo, por más que te encontraras ya confinado a un medio mortal de expresión.
 Ahora bien, no es indispensable que Yo te diga muy detalladamente cómo o por qué me fue necesario “expulsarte” (a Ti, ya manifestándote como el Hombre o la Humanidad) del Jardín del Edén, sino tan sólo lo suficiente para hacerte ver la parte que el Deseo juega en la expresión Terrenal, así como la relación que tiene con Mi Voluntad; !o mismo que cómo, al hacer el Deseo que fijaras tu interés y atención en las cosas externas o materiales, hizo también que Me olvidaras en tu interno.
 Cuando ya esto se te haga claro o comprendas siquiera algo acerca de la razón que me asistía para ello, entonces quizá comprenderás también la necesidad de hacer que Tú (Humanidad) cayeras primeramente en un profundo sueño (pues ya habías llegado al término de otro Ciclo, llamado un día Cósmico); la necesidad de dejarte soñar que habías despertado -aunque en realidad dormías, y aun sigues durmiendo, y habiendo sido todo sólo un Sueño de entonces acá, inclusive todos los aparentes sucesos y condiciones terrenales; del cual Sueño, por cierto, despertarás por completo, sólo hasta que Tú (Humanidad) vuelvas a ser totalmente consciente de Mi en tu interno, y la necesidad, asimismo, de dejar que Te hallaras a Ti mismo (Humanidad), ya no sólo como uno en lo exterior, sino como dos; o sea: una parte activa, pensadora y agresiva, la cual es llamada hombre o varón, y la otra pasiva, sensible y receptiva, es decir, "hombre-matriz" o mujer.
 También comprenderás la necesidad que hubo de poner en juego estas engañosas influencias terrenales, para hacer salir a tu conciencia de los deleites puramente celestiales y retenerla en una nueva condición de Sueño, a fin de desarrollar una mente mortal, para que por medio de sus naturales tendencias egoístas Tú pudieras llegar a centrarte por completo en Tu misión Terrenal de expresión mortal.

 Y la sabiduría de hacer primeramente que tales influencias, a través de la Serpiente de Egoísmo (forma que les hice tomar en tu mente), tomaran arraigo en la parte pasiva, sensible, receptiva de Ti, es decir, que surgiera del Deseo –el agente mortal de Mi Voluntad-, lo cual fue así para dar origen a la fuerza motriz necesaria para la ulterior y completa expresión de Mis Atributos en la Tierra.
 Y finalmente comprenderás la necesidad de que el Deseo ejerciera su influencia fascinadora sobre Ti (Humanidad), pera que Tu naturaleza Celestial o Impersonal pudiera conservarse durmiendo por completo, hasta que, sin salir de tu Ensueño, por medio del libre aunque ignorante uso de Mi Voluntad, Tú pudieras probar y comer en abundancia del fruto del llamado Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, para que comiendo de él pudieras apropiadamente aprender a distinguir y conocer su fruto tal cual es; adquiriendo de ese modo la firmeza necesaria para usar con sabiduría y de manera perfecta todo el conocimiento ya adquirido, y usarlo, asimismo, sólo en la expresión de Mi Idea.
 Posiblemente ya ahora puedas comprender, cómo, en tu Sueño, te embelesaste y adheriste cada vez más a ese falso estado terrenal, primero por haber comido del fruto y aprendido a conocer el Bien y el Mal, y, después, por conocer el mundo nuevo que de tal modo se abría ante ti, muriendo por tanto, al conocimiento de la Realidad de todo ello; tal vez irás ya comprendiendo también cómo y por qué te diste cuenta de que estabas desnudo (tanto la parte pensadora como la sensible y receptiva de Ti); y también por qué tuviste miedo y trataste de esconderte de Mí, creando como consecuencia de ello en tu conciencia la sensación de estar separado de Mí.
 Y ahora tal vez ya puedas comprender por qué todo esto tuvo que ser así; por qué Tú (Humanidad) tuviste que dejar tu estado Edénico de Conciencia Impersonal y perderte por completo entre las ilusiones terrenales de este Mundo de Ensueño, con el objeto de quedar capacitado de producir un cuerpo y desarrollar en él una conciencia propia o individual que fuera lo suficientemente capaz de expresar ampliamente Mi Perfección.
 Así nació tu personalidad humana; y, desde su nacimiento, Yo siempre te he inspirado a nutrirla, a sostenerla y fortalecerla, llenándote de ambiciones, esperanzas, aspiraciones y vehementes deseos, con todas las variadas manifestaciones del Deseo, las cuales no son sino las fases humanas de Mi Voluntad, que están llevando a cabo la preparación y desarrollo de un instrumento capaz de expresar perfectamente Mis Atributos sobre la Tierra.
 Y así fue cómo Yo Hablé la Palabra o exprese Mi Mandato y Te expulse del Jardín del Edén, vistiéndote con una "envoltura de piel", o en otras palabras, de carne, lo mismo que a los otros animales. Y entonces, a fin de que Tú pudieras entrar hasta el corazón de las condiciones Terrenales, a la Tierra verdadera, la Tierra de Mi Idea -no la de tu Sueño-, y poder vivificar a Mi Idea ahí latente y darle vida activa y expresión, Tú, Mi Atributo, tuviste que poseer un organismo, así como una envoltura apropiados al medio en el que Te ibas a manifestar en Tu Sueño.
 Así también, al darte una cubierta de piel, proveí con ello, a Mi Idea de una forma adecuada para su expresión Terrenal; es decir, Te di el poder de expresarte Tú Mismo por medio de palabras, a través de un organismo definido.
 En lo Impersonal no se hace uso de palabras, ni se necesitan tampoco. Únicamente hay ideas, y éstas se expresan por sí solas. Ellas simplemente Son, ya que vienen a ser la expresión de las diversas fases de Mi Ser.

Mas en esa condición de Sueño, en la que cada expresión, pasando por tales primitivos estados de existencia, era preciso que tuviera una forma y substancia que pudiera ser oída, vista, sentida, olida  y gustada, a fin de que el significado de todo ello pudiera ser claramente percibido, hubo, por razón natural, necesidad de proveer organismos capaces de ser usados con el doble propósito de expresar y comprender lo que se expresara.
 Y a medida que Mi Idea se desplegaba por sí misma, después de tu expulsión del Edén, Tú-uno de Mis Divinos Atributos, que morabas dentro de Mi Idea de tal Atributo de expresión, morando éste, a su vez, dentro de la Imagen Pensamiento de Mí Mismo y manifestándote por fin materialmente en la forma Terrenal de Palabras, cuando fuiste impelido por Mi Voluntad, bajo el aspecto del Deseo de expresar Mi Significado- comenzaste rápidamente a “crecer y multiplicarte”.
 En Tu búsqueda para encontrar las más favorables condiciones para la manifestación de tus particulares atributos, Tú fuiste gradualmente esparciéndote sobre la faz de la Tierra, y con ello al mismo tiempo ibas despertando y anidando a la Inteligencia latente en todas las formas de vida con las que te pusiste en contacto, a fin de que entraran a una expresión más amplia y activa de las particulares fases de Mi Idea que cada forma representaba.
 Así se fueron formando los diferentes Idiomas de la Tierra, cada uno compuesto de muchas palabras, todas ellas nacidas en la mente humana debido al impulso del Deseo de expresar en conceptos Terrenales las infinitas fases de Mi Idea, que siempre está activa en lo interno.
 Pero mientras más se ha esforzado la mente humana en expresar así -en Palabras- Mi Idea, más grande y desconcertante ha sido su fracaso.


 Mas a su debido tiempo vendrá el Gran Despertar y entonces se habrá de reconocer que todas las palabras no son sino símbolos de la Idea Una, así como que todas las Ideas, de cualquier naturaleza que sean, no son sino fases de dicha Idea Una, Mi Idea de Mí Mismo en Expresión, y que todo deseo de expresar en Palabras esa Idea será inútil si no se es consciente de Mi Voluntad, que es la Una y Única fuente de Inspiración. Igualmente se reconocerá que todo deseo de expresar en actos vivos esa Idea, sin perder toda conciencia separada de la humana personalidad, es decir, sin descartar tu participación personal egoísta en dichos actos, para quedar en capacidad de concentrarte completamente en Mí, será vano e infructuoso, y tendrá como resultado sólo el fracaso, el desaliento y la humillación.

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