miércoles, 27 de febrero de 2019

RESPUESTAS AL CORAZÓN: EL BUSCADOR Y EL CAMINO

 
El hombre siempre quiere saber. Incluso si la mente no lo pregunta, hay un impulso interno que grita todo el tiempo haciendo sólo una pregunta: ¿Quién soy yo?
La Divinidad está ahí. La única cualificación que necesita una persona para encontrar su yo interno es la búsqueda sincera.
Volver a nuestra inocencia primordial es el deber y el propósito de la vida.
Siendo de naturaleza inquisitiva, una persona tiene que investigar, investigar e investigar. Quiere saber la causa de todas las cosas. Quiere saber por qué crece esa flor, por qué esa pared permanece derecha y un millón de cosas de esta naturaleza. Piensa que, conociendo las causas de las cosas
externas, de alguna manera llegará a encontrar la causa de su existencia. De nuevo su pregunta es sólo una pregunta: ¿Quién soy yo?

Entendemos por conocimiento un cúmulo de datos con los que cargamos nuestro pequeño cerebro.
Pero sabiduría es conocer, y este conocer, que surge de nuestro interior, no puede adquirirse con media docena de doctorados. Si ello fuese posible, cada catedrático de filosofía sería un hombre realizado y no lo es. Después de haber estudiado todas las filosofías posibles, un profesor de filosofía está con frecuencia más confundido que antes y menos capaz de responder la pregunta crucial: ¿Quién soy yo?
La pregunta principal inherente a todos los seres humanos es: ¿Quién soy yo? Esta pregunta puede tener muchas capas superpuestas y nuestra búsqueda comienza al preguntar acerca de los diversos aspectos de la vida, tales como ciencia y arte. Para encontrar la respuesta a la pregunta ¿Quién soy yo? La persona comienza a buscar fuera de sí misma.

Sin embargo, el científico moderno no es mejor que el hombre primitivo; la única diferencia es que ahora pregunta de una forma más sofisticada. El hombre primitivo, buscando fuera de él, creó los dioses del río, los dioses de la montaña, los dioses de las nubes, los dioses de la lluvia y otros que le podían responder las preguntas. La mente del hombre primitivo se involucró en supersticiones.
Las mentes de los científicos modernos se involucran en sueños diversos.
La diferencia entre sueño y superstición es muy fina.

Una superstición es una proyección, un sueño
también es una proyección.

La diferencia está en que el hombre primitivo supersticioso creía lo que pensaba, mientras que el sueño del científico no es creído hasta que puede verificarlo.
El propósito de la adquisición de conocimiento es encontrarse a uno mismo; todo lo demás es secundario.
Incluso en el camino espiritual no puede haber satisfacción con uno mismo porque las fuerzas en nuestro interior, las mismas fuerzas que constituyen el ego, los tres gunas, son siempre turbulentas y es esta turbulencia la que le empuja a uno hacia adelante. No hay descanso para el hombre
hasta que alcanza la autorrealización.
Hoy en día, la gente opera más en el nivel de la mente y menos en el nivel del corazón. Ahí es donde nuestras enseñanzas difieren de la mayor parte de los sistemas existentes en el mundo; con nuestras prácticas hay un desarrollo simultáneo de la mente y el corazón. Este es el mensaje de hoy, ancestral, pero presentado en su contexto moderno.
Brahmacharya es la palabra más mal interpretada que se ha dado al mundo. Muchas personas sienten que la palabra Brahmachya significa celibato, continencia completa, no-complacencia en el sexo. Brahmacharya no significa tal cosa. Brahma significa divinidad. Achar significa camino,
sendero. Por lo tanto ser un Brahmacharya, practicar Brahmacharya, signifi a caminar en el sendero de la Divinidad. Este es el verdadero significado de Brahmacharya.
Como antes dijimos, como es arriba es abajo. Lo que está debajo, está arriba. Sólo es un nivel distinto de existencia, y el hombre puede vivir en un nivel más alto de conciencia.

La gente llama a esto un estado alterado de conciencia.
No hay tal cosa. No puedes alterar la conciencia, sólo
puedes vivir a un nivel más alto de conciencia. La conciencia permanece la misma. Lo que cambia eres tú, tu mismo.
El camino del Yoga no es tan simple como parece. El camino del Yoga como dijo Vivekananda es el camino de los héroes, de los guerreros. Debe haber determinación. Krishna dijo: “Hay diversos tipos de personas que quieren llegar a mí: el que quiere ganancias terrenas, el que está desesperado,
el que busca, y el último, pero no el menos importante, el que tiene verdadero conocimiento espiritual y quiere permanecer para siempre en contacto con su Hacedor. Quiere estar en el hogar todo el tiempo y no andar por ahí”. El Raja Yoga es el camino real hacia esa unión.
Nosotros no predicamos ninguna religión, pero tratamos de movernos en la profundidad de toda religión. Yo he encontrado, como diría Ramakrishna, que aunque difieran los caminos, todas son como ríos que vienen de diferentes direcciones y al final se hacen uno en el mismo océano; por lo
tanto, la base de todas las religiones es una.
Si eres cristiano, hazte mejor cristiano. Si eres budista, hazte mejor budista, si eres hindú, hazte mejor hindú. Porque en todas las religiones yace el mismo principio básico, la misma pregunta básica: ¿Quién soy yo?
Es posible que el valor espiritual del ser humano no pueda ser probado en un tubo de ensayo; ¡Pero puede ser experimentado!
Cuando nos planteamos la pregunta del esfuerzo, lo más importante no es el esfuerzo físico o mental que se necesita, sino la actitud que uno desarrolla al hacer las cosas.

Si tienes un temperamento inclinado al amor, a la acción adecuada y a las prácticas espirituales, encontrarás el camino directo del yo interior, donde reside toda la paz.
Algunas veces los no educados son más sinceros en su búsqueda. Son más honestos consigo mismos y están más inclinados hacia el corazón, porque la mente no se interpone en el camino.
Dudar es bueno. Las dudas surgen de tu mente, y recuerda que no tienen nada que ver con el profesor. Si vences tu duda, estás venciendo las discrepancias de tu mente. Por lo tanto, la duda es buena porque es un trampolín hacia preguntas ulteriores. Según preguntas y preguntas y preguntas,
encontrarás que tienes que llamar a la puerta para que se abra. Para encontrar tienes que buscar.
¿Qué necesidad hay de que nazcan en esta tierra grandes personajes como Jesús y Krishna, para enseñar principios más altos? ¿Qué propósito hay en ello? ¿Por qué debe de suceder todo esto? ¿Por qué debéis sufrir vosotros? ¿Por qué no estáis totalmente integrados? ¿Estamos buscando algo que
se ha perdido de nuestras vidas? ¿Por qué estamos aquí? Estamos buscando algo, estamos buscando un propósito. Ese propósito puede que no sea una búsqueda consciente, porque la mente es un animal muy gracioso. La mente te puede confundir para que digas que no hay propósito, pero si
nos preguntamos profundamente en nuestro interior, sentimos que hay algo y estamos intentando encontrar qué es ese algo. Entonces la pregunta surge de nuevo: ¿Quién soy yo?
Una persona que duda realmente debe ser un gran buscador. La duda no debe ser engendrada por la curiosidad. Dudar debería proceder de una búsqueda sincera y genuina. Cuando busques sinceramente, vencerás tus dudas.
La marcha no puede ser siempre suave. La rosa es bella pero tiene espinas. Todo en la vida es así, todas las cosas.
Incluso si una persona comienza con dudas es bueno.

Al menos hay un principio, y esto es importante.
En el camino espiritual no se puede ser vago, no hay satisfacción con uno mismo. La autosatisfacción propia recibe el nombre de engañarse a sí mismo.
Cuando una persona es un verdadero buscador, el ambiente necesario para su crecimiento viene a él; todas las circunstancias le llevan a él.
Cuando dices: “Vengo de Dios y vuelvo a Dios”, lo estás midiendo con las unidades de tu propia mente, que sólo puede pensar en las unidades de tiempo y espacio. Más allá del tiempo y del espacio no se va ni se viene, estás allí.
Lo que ocurre en la vida práctica es que si nuestra atención está sólo en lo material, olvidando lo espiritual, entonces el valor material de todas las cosas siempre estará cambiando, cambiando.
Cuando cualquier cosa está cambiando todo el tiempo, rápidamente nos damos cuenta de que no es permanente y no hay nada.
En la vida siempre hay un propósito. Cualquier persona que niegue que lo hay, se moverá como una barca sin timón.
Las preguntas en los diversos aspectos y facetas de la vida no se deben parar, porque si una persona tiene tendencia intelectual, este puede ser su punto de partida. Según va analizando cosas diversas, sabrá por sí mismo que esto no es, que hay algo más.
En la vida cotidiana, la cualifi cación de nuestro desarrollo espiritual se muestra en la forma en que nos enfrentamos a nuestros problemas. Cuando podemos transformar lo que antes era infelicidad en felicidad, hay un verdadero signo de desarrollo espiritual.
Hoy la gente quiere experimentar primero y luego tener fé. En los tiempos antiguos era al revés, a través de su creencia y fé la gente podía experimentar algo. Hoy quieren experimentar.
Se dice en las Escrituras Orientales y Tibetanas que si eres un buscador de la verdad, no te hace falta ir a ningún sitio.
No persigáis la iluminación. Cuanto más la persigáis y tratéis de ir hacia ella, más la alejáis.
Hay señales en el camino espiritual que os dirán hasta donde habéis llegado. ¿Pero, es vuestra mente consciente suficientemente receptiva para darse cuenta de esas señales?
El propósito de la vida, o la consecución de cualquier valor más alto de ella, se obtienen dirigiéndose a un punto fijo, siendo puntiformes.
Para conocerte a tí mismo, tienes la libertad de usar cualquier cosa que se te ofrezca en tus circunstancias y aprender de ella. Esto es muy importante.
¡Estad alerta!
Muy raramente aquellos que tienen conocimiento, y están orgullosos de ello, alcanzarán el Reino del Cielo.
Las señales están ahí, pero no es necesario verlas o conocerlas.

Tú todavía estás en el camino, un camino sin camino. Se trata sólo de limpiar toda la suciedad que se ha juntado a tu alrededor; es como bañarse. Una vez que te has lavado la suciedad, estás limpio, puro y desnudo como un niño
inocente… sin gimoteos, ni gracias… sólo amor.

GURURAJ ANANDA YOGI

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