lunes, 10 de abril de 2017

EL REGRESO DEL MESÍAS.- CAP. 12: PRELUDIO



En un día de primavera, contemplando el azul de las montañas, el rugir del viento, el cantar de las aves, el movimiento de las nubes, yo me decía: "si esas montañas están quietas, ¿Quién hace que estos movimientos se sucedan alrededor de ellas? Produciéndose una armonía que me incitaba a meditar, a orar, me extasiaba", y entre sí me decía: " ¿Cuál será la razón para que a los humanos se nos haya olvidado aquella devoción, aquella admiración, aquel asombro ante fenómenos tan extraordinarios?".


Fue pasando el día cuando el CRISTO SOL apareció trayendo el calor y por ende intensificando su Luz, las gentes iban y venían quizás cada quien en sus quehaceres, llevados por una necesidad interior, cada quien buscando que comer, que beber, en qué pasar su rato, algunos con el televisor, otros con el radio, otros con su coche, es decir cada uno con su faena diaria, pero lamentablemente sumidos en su total olvido de sí mismos; yo me observaba y por el momento que vivía analizaba... estos fenómenos extraordinarios que estoy viendo no son otra cosa que el CRISTO dando vida, produciendo una armonía para que todas las criaturas que habitamos este mundo tengamos paz.
Quise dirigir mis miradas a otra parte de nuestra geografía y pude ver los océanos con sus muy características olas produciendo su movimiento armónico y en su seno miles de criaturas sobreviviendo para mantener la latente vida propia de ese sagrado lugar.
Cubríase el aura del océano con aquel manto del éter de vida, dándole una belleza difícil de describir, las gentes en sus playas, bañando sus cuerpos, festejando un momento de alegría, de esparcimiento, pero quizás nadie se hacía la pregunta: "¿Quién mantiene esta armonía entre las aguas, el aire y la vida que aquí hay?.
Quise preguntar a unas personas que se veían felices y contentos, qué opinaban de aquellas maravillas y recibí la respuesta: "muy bonito", contestaron; "pero, qué otra apreciación tienen de esto?"; "No!! es lo normal, así es el mar en todas partes"; y yo les dije: "En la mañana me propuse observar a las montañas y vi en ellas un fenómeno también extraordinario: cubiertas de una azul intenso, símbolo del éter de vida, vi las nubes moverse, oía el agua en las cascadas, produciéndose entre sí un extraordinario fenómeno de paz y de armonía"; y recibí la misma respuesta: "Así son las montañas, los campos"; es decir todos veían esto en una forma natural, y yo me decía: qué triste y lamentable es la vida de las personas que todo lo vuelven costumbre, rutina y mecánica; se duermen viendo todo natural. Me fui a la ciudad y observaba por sus calles muchos carros, mucha gente, muchos peligros, mujeres que vendían sus cuerpos, hombres que robaban y quizás asesinaban, gendarmes armados hasta los dientes para cuidar la ciudad; es decir, un verdadero infierno; me acerqué a un grupo de señores que consideré personas de bien y les dije: "¿Qué opinan de todas estas convulsiones de la ciudad, de éste desorden?"; y en coro me contestaron: "Esto es lo normal aquí y en toda ciudad".
Yo interpelé y les dije: "Es decir: ¿Esto es como necesario?"; uno me contestó: "No, no es necesario, pero las ciudades son así !"; es decir, aquello hace parte de esa rutina donde todo el mundo se acostumbra, no hay un sentido de asombro que les haga reflexionar sobre la decadencia moral y espiritual de la sociedad.
En una verdadera desesperación tomé regreso a mi lugar habitual y en el camino yo me decía: "Ni la paz de las montañas, ni la paz de los océanos, ni el desorden de las ciudades hacen que esta pobre
humanidad reconozca el mundo en que andamos"; me detuve en el camino hasta que llegó la noche, ...noche despejada, estrellada, misteriosa.
Miré a todos los lados y solo sentía el silencio de las montañas, de las selvas que junto conmigo rendíamos culto a ese silencio y a aquel fenómeno maravilloso; pasaban por aquel camino unas
personas a las cuales les dije: "Qué linda está la noche"; y ellos contestaron: " es que hace buen tiempo y es menguante"; "pero qué me puede decir de lo que estamos sintiendo?"; "Noo!", contestaron, "Eso ...es lo normal en estos campos". Continué mi camino, con mi mismo interrogante y reflexión.
Qué triste es la vida del ser humano, cuando todo se hace costumbre, todo lo ve natural... pienso que no tiene otro camino que seguir siendo natural, llevado por las leyes mecánicas de la naturaleza, como lo hace el animal que no tiene Conciencia ni razón para diferenciar ese extraordinario mundo de las maravillas naturales que deben producir en el sabio la inspiración, hacia aquel Ser Superior que lo puso dentro de este paraíso para que se hiciera Rey de toda la creación.
Nosotros los buscadores de la Luz, de la Sabiduría y de la Santidad, no debemos vivir una vida sin razón, sin observación, sin análisis, viendo todo en una forma natural, debemos vivir una vida
sobrenatural, una vida de asombro, una vida de adoración, una vida de contemplación, y así conseguiremos que todo el proceso del pensamiento negativo se convierta en la inspiración de una mente y de un intelecto superior, de una Emoción Superior, conectándonos con todos los encantos misteriosos de nuestra MADRE naturaleza; así es la vida del sabio, así es la vida del que busca!!!...escaparse de las leyes mecánicas: evolución e involución.
V. M. LAKHSMI

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...