jueves, 29 de junio de 2017

LAS LEYES ESPIRITUALES. 1ª LEY: LEY DE LA EVOLUCIÓN.- EL PROCESO ENCARNATORIO


Al principio hemos hablado de lo que ocurría después de la muerte o desencarnación, pero tengo interés en saber más detalles de lo que pasa antes de nacer. ¿Cómo se encarna? Es decir, si el espíritu existe antes del nacimiento, entiendo que hay un principio de su relación con el cuerpo en el que va a encarnar. ¿Cómo y cuándo se incorpora el espíritu al cuerpo del bebé?
Por regla general, el espíritu que va encarnar suele comenzar a visitar a su futura familia incluso antes de la concepción, estimulando las ganas de tener hijos en la madre y el padre. A partir del momento de la concepción, el espíritu se liga al óvulo recién fecundado, y durante la gestación participa en su crecimiento y correcto desarrollo, de forma que este vínculo entre el cuerpo y el espíritu no se rompe hasta el momento en que se produce la desencarnación.

Durante la gestación existe un progresivo acoplamiento entre el cuerpo astral del espíritu encarnante y el cuerpo físico del bebé en gestación. El espíritu encarnante comienza a percibir tanto aquello que se le hace al feto como aquello que la madre siente o percibe. Aunque el espíritu ya se ha ligado al cuerpo, conserva todavía bastante libertad de movimiento. Sigue estando en contacto con los amigos y guías del mundo espiritual. Es un periodo de transición en el que el espíritu va y viene constantemente del mundo espiritual al físico y viceversa, en el que se prepara para el nacimiento, se familiariza con los que van a ser sus padres y allegados del mundo físico y se despide de su familia espiritual. Sin embargo, la incorporación del espíritu al cuerpo del bebé se produce por norma general, en el momento del nacimiento.
Ya, pero hay muchas parejas que no desean tener hijos y también se produce una encarnación. ¿Cómo se logra esto?
Estimulando el apetito sexual de los padres e induciéndoles al descuido si toman medidas anticonceptivas. Por otra parte, hay padres que desean tener hijos y por mucho que lo intentan no se produce la encarnación.
¿Acaso creéis que sois vosotros los que controláis el proceso encarnatorio? Pues os equivocáis. Ya os he dicho que la encarnación depende de los acuerdos preencarnatorios entre espíritus. Hay veces que las personas quieren tener hijos y no pueden, sin que haya ningún impedimento físico. Sin embargo, en otros momentos que no se busca se produce la concepción de manera accidental. De ahí que el refrán popular “nacimiento y mortaja del cielo baja” sea muy acertado. Podéis impedir o retrasar la llegada de un espíritu al mundo. Pero no podréis forzar que venga un espíritu si el mundo espiritual no lo tiene previsto o no lo considera justo atendiendo a criterios espirituales.
Por otra parte, deberíais tener mucha mayor sensibilidad respecto al trato que dais al bebé en gestación, puesto que ya está ligado a él un espíritu que percibe y siente, tanto lo bueno como lo malo. Que se alegra y se siente feliz cuando percibe que se le va a recibir con amor y que sufre cuando percibe que no es bienvenido o se le quiere hacer daño, como cuando se intenta interrumpir el embarazo.

Pues hay personas que están a favor de la interrupción del embarazo porque consideran que es mejor que no nazca un niño cuya madre o padre no lo quiere o no pueden criarlo como es debido, o porque viene con alguna malformación, porque opinan que es traer al mundo un niño para que sufra.
Entonces si el niño ya ha nacido y no desean encargarse de él, por estas mismas razones, ¿considerarían lícito abandonarlo o matarlo?
No, claro. Esto sería un crimen, un acto inhumano, abandonar o matar a un recién nacido.
Entonces, ¿por qué si se considera un crimen después de que el niño salga del vientre, no se tiene la misma opinión cuando el niño está dentro?

Bueno, entiendo que se refieren a abortar antes de que se haya formado el niño, en los primeros meses del embarazo, cuando todavía no se ha formado el feto.
Por lo que expones, entonces el quid de la cuestión se reduce a dirimir cuándo se traspasa el límite entre considerar a la vida en formación un grupo de células y considerarla un niño. ¿Quieres decir que mientras se considera un grupo de células es lícito interrumpirlo y cuando el grupo de células se considera un niño, habría que tomarse en serio el tema de empezar a respetar su vida?

Supongo que es algo así.
Y, según esta forma de pensar, ¿cuándo se traspasa la frontera entre considerar al embrión un grupo de células o un niño? ¿Diez días, un mes, tres meses, cinco meses?
Pues no lo sé. Supongo que cada persona tendrá su propia idea respecto a cuándo considerarlo o no un niño. Tal vez antes de los tres meses no y después sí.
En realidad, los que son partidarios del aborto parten del principio de que la vida humana se inicia con el nacimiento y termina con la muerte, y no tienen muy claro cuándo empezar a considerar al ser en formación un ser humano. Por ello sucede también que estas mismas personas están a favor de la eutanasia en los casos en los que las personas sufren una enfermedad terminal o en casos de incapacidades graves, de no poder moverse, etc. Y esto ocurre porque tienen un concepto materialista de la vida, es decir, solo admiten que exista la vida física e identifican al ser humano con el cuerpo que utiliza para manifestarse en el plano físico. Por ello, desde ese punto de vista, en las primeras etapas de la gestación, cuando las células del embrión todavía no se han diferenciado lo suficiente como para adquirir la forma del bebé, no lo consideran un ser humano y, por tanto, no ven inconveniente en interrumpir el embarazo. Pero desde el punto de vista espiritual, un cuerpo, sea el de un feto, un niño o un adulto, sin el espíritu, no es vida, porque sin el principio espiritual no es posible la vida. La vida es la vida del espíritu y no la del cuerpo en el que se encarna y no es en el desarrollo del cuerpo donde hay que fijar la atención, sino en cuál es el momento en el que el espíritu se liga al desarrollo del embrión, que es cuando empieza a tener vida que, como ya he dicho, es a partir de la concepción. Por lo tanto, a partir de que el espíritu se liga al cuerpo, el interrumpir el embarazo es una vulneración de la libertad del espíritu que va a encarnar.

Ya, pero supongo que es muy difícil que la madre encarnada pueda ver las cosas desde esa perspectiva, teniendo en cuenta el tipo de creencias que se tienen en este mundo, que mayoritariamente no admiten la existencia de la vida antes del nacimiento.
En todo ser humano, y por tanto en toda madre, existe la intuición de cómo se produce el proceso encarnatorio, puesto que este proceso ha sido vivido innumerables veces por cada ser encarnado. La voz de la conciencia nos advierte de que con el aborto estamos vulnerando el libre albedrío del ser que va a encarnar.

Ya, pero también está la libertad de la madre de decidir si quiere tener hijos o no.
Ciertamente. Pero si realmente no quiere tener hijos ha de tomar medidas antes de que aparezca en escena el ser que va a encarnar, es decir, ha de utilizar métodos anticonceptivos para no tener que interrumpir un proceso que ya se ha iniciado.
¿Se debe limitar la procreación mediante el uso de anticonceptivos?
En vuestro mundo es recomendable no concebir más hijos de los que uno está dispuesto a responsabilizarse y la anticoncepción es la forma de hacerlo sin perjudicar a ningún espíritu encarnante. En los mundos avanzados, para que se conciba un ser hace falta algo más que mantener una relación sexual y, dependiendo de las necesidades evolutivas, encarnan más o menos hijos.
Ya, pero si por la razón que sea la madre no quiere tener hijos y no ha tomado medidas...

Entonces estará de acuerdo en admitir que cuando a ella le toque encarnar en las próximas vidas, su madre pueda tomar la decisión de interrumpir su embarazo por razones semejantes a las que ella tuvo para hacerlo, porque el espíritu que abortó como madre en una vida se expone a ser abortado como hijo en la próxima ocasión que le toque encarnar o a no poder concebir en una próxima encarnación, ya que cuando tuvo esa capacidad no quiso hacer uso de ella, porque la ley de causa-efecto nos enfrenta exactamente a las mismas circunstancias que nosotros hemos creado. ¿Sabéis que muchos de los problemas entre hijos y madres o padres tienen como punto de partida los abortos e intentos de aborto? Si el espíritu encarnante no está suficientemente evolucionado se puede tomar muy mal que su futura madre o su padre intenten acabar con su oportunidad de encarnar, e intenta vengarse de ellos desde el mundo espiritual, influyéndoles negativamente. Y si finalmente acaba encarnando, el recuerdo inconsciente de lo vivido durante la gestación se puede transformar en animadversión por el o los progenitores que le rechazaron. Incluso puede quedar traumatizado y venir con una enfermedad mental o física.
¿Y no hay ninguna circunstancia en la que el aborto sea admisible desde el punto de vista espiritual? Se me ocurren varios casos extremos, como riesgo de que la madre muera o que la concepción sea fruto de una violación o en caso de que el niño venga con malformaciones.
En los dos primeros casos es aceptable, sobre todo cuando existe un riesgo evidente de que la madre muera, porque si hay que elegir entre la vida de un ser que no ha nacido y uno que ya lo está, es preferible optar por lo segundo. En el caso de una concepción fruto de una violación prevalece el libre albedrío de la madre sobre el derecho del espíritu a nacer y, ya que la concepción se ha realizado en contra de su voluntad, tiene derecho a no tener el hijo sin que se considere un acto contra la ley del libre albedrío. Aun así, el mundo espiritual siempre anima a seguir adelante con la vida, aunque pueda venir de un acto tan deplorable como una violación. Sabed que estas circunstancias no suelen ser fruto de la casualidad y puede ser algo a lo que el espíritu se enfrente por la actuación realizada en otras vidas.

En todo caso será la madre la que debe decidir la opción con la que más se identifica.
El último caso que planteas, es decir, cuando el bebé en gestación viene con alguna enfermedad congénita, es muy distinto, y un aborto por tal motivo no se justifica desde el punto de vista espiritual. Desde vuestro punto de vista materialista creéis que la vida de una persona con algún tipo de enfermedad congénita es inútil y es un sufrimiento que carece de sentido. Pero desde el mundo espiritual las cosas se ven desde otra perspectiva. Sabed que detrás de ese cuerpo imperfecto existe un espíritu igual a los que encarnan en cuerpos sanos, y que por el hecho de que el espíritu no se pueda manifestar en toda su plenitud en el mundo físico por no poseer un instrumento adecuado a su capacidad, no significa que no sienta y perciba igual que cualquier otro ser encarnado en un cuerpo sano, ni que no pueda aprender de esta experiencia, que posiblemente ha sido elegida por él mismo. Sabed que los espíritus que encarnan en esa situación no lo hacen por casualidad sino que es una circunstancia que, aunque os pueda resultar sufriente e incomprensible, puede servir para el avance espiritual, tanto al espíritu encarnante como a la familia receptora.
La deficiencia física o mental es una circunstancia pasajera que concluirá una vez el cuerpo se extinga. Pero los sentimientos que se hayan despertado y fortalecido a través de esa experiencia, tanto del uno como de los otros, perdurarán como un logro espiritual para siempre. Por tanto, sabed que en este caso, con el aborto en estas circunstancias, interrumpís una posibilidad de progreso espiritual de uno o varios espíritus.
¿Entonces es incorrecto utilizar técnicas como la selección de óvulos, espermatozoides o embriones cuando se utilizan para evitar una enfermedad congénita en el recién nacido, ya que esta puede haber sido una circunstancia elegida por el espíritu para su avance y consecuencia de los malos actos de otras vidas?
No, hombre. Esto es muy diferente. Siempre es positivo trabajar para promover la prevención de la enfermedad o cualquier otra circunstancia dolorosa o adversa. Pero esto no ha de ser a costa de generar otra todavía más dolorosa. No se censura el acto de evitar la enfermedad, sino el acto en contra de la vida. En el caso anterior, para evitar un mal, que es el sufrir una enfermedad, se crea otro, que es la eliminación de una vida. En el segundo caso es todo lo contrario. Se lucha contra la enfermedad generando vida, no destruyéndola, y esto es siempre positivo. Sabed que, en cualquier caso, siempre hay que ayudar al que lo necesita, sin tener en cuenta quién fue ni lo que hizo. El conocimiento sobre de dónde vienen las circunstancias dolorosas que afectan al ser humano y que os parecen incomprensibles se os da para que comprendáis y para que la comprensión os dé la fuerza para ayudar al que lo necesita, no para que lo utilicéis con el fin de inhibiros de ayudar a quien lo necesita con el argumento de que se lo merece por lo mal que lo hizo en otra vida.

Y en el caso de una fecundación in vitro, fuera del cuerpo de la madre, ¿qué pasa con los óvulos fecundados que no van a ser implantados?
Tranquilo, que no se queda ligado ningún espíritu a los embriones congelados. En estos casos de fecundación externa, la incorporación del espíritu se produce cuando el embrión se implanta en el útero para su desarrollo, porque si no hay ninguna posibilidad de que ese embrión se vaya a desarrollar, simplemente el espíritu no se incorpora. Aunque si la fecundación es externa o por inseminación artificial, se pierde la posibilidad de que encarnen seres espiritualmente más avanzados que los de los padres.
¿Por qué?
Porque para que esto suceda es necesario que los espíritus que forman la pareja se amen, lo cual genera durante la relación sexual de la concepción una acumulación energética de alta vibración, la del amor, que permite la entrada en ese momento de un espíritu mucho más avanzado, de alta vibración.
¿Y cuándo se pierde la conciencia y el recuerdo del pasado espiritual?
Esto no sucede de forma brusca y traumática, sino que ocurre que el espíritu va entrando en un progresivo letargo, como en un adormecimiento, que puede empezar ya durante el proceso de gestación. Los espíritus menos avanzados entran en ese estado de letargo rápidamente. Los espíritus más avanzados tienen más autonomía espiritual y pierden la conciencia más tarde, de modo que pueden conservar su libertad hasta el momento del nacimiento y no perderla totalmente hasta pasados unos años de vida del niño.
¿Puede un espíritu que ha encarnado en hombre encarnar en la siguiente vida en mujer y al revés, es decir, los espíritus se encarnan siempre en personas del mismo sexo o pueden cambiar de sexo de una a otra vida?

El espíritu en estado puro no tiene sexo, de manera que la condición sexual aparece por la necesidad de encarnar en el mundo físico. De ahí que un mismo espíritu pueda ser hombre en una vida y mujer en la siguiente, según las necesidades de aprendizaje espiritual. Aun así, suele haber una tendencia a elegir con mayor asiduidad uno de los dos sexos para encarnar, y el alma gemela suele elegir el sexo contrario, si han decidido encarnar juntos como pareja.
Ya pero, según tengo entendido, cuando un espíritu desencarnado se aparece a los encarnados sí que suele diferenciarse en hombre o mujer. ¿Cómo es esto posible si, según dices, el espíritu no tiene sexo?

Cuando el espíritu todavía se encuentra en fase de evolución humana, aunque esté desencarnado, mantiene en su cuerpo astral los rasgos que lo diferencian sexualmente y toma el aspecto que está más acorde con su estado evolutivo y sus preferencias. Los espíritus que han desencarnado recientemente suelen mantener, al menos durante un tiempo, ciertos rasgos de la fisonomía de la última vida, aunque si el espíritu es elevado o se ha liberado totalmente de los acontecimientos de la última encarnación, estos rasgos estarán embellecidos y ausentes de los achaques de la vejez. Los espíritus muy avanzados pueden tomar, si necesitan aparecerse a algún encarnado, la fisonomía que les resulte más conveniente para la misión que han de cumplir.
VICENT GUILLEM

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